Proceso de formación del suelo
Se habla mucho en el mundillo agroecológico sobre el suelo; que si hay que fertilizarlo, que si hay que acolcharlo, que si se labra o no se labra, que si abono químico u orgánico…
Ciertamente, el suelo levanta pasiones entre los frikis como yo, pero ¿de dónde sale?¿Porqué esa preocupación tan profunda sobre algo que vas pisando?
Bueno, básicamente, el suelo es donde crecen nuestras plantas, y sin suelo, no hay plantas. Y sin plantas, no hay animales (incluido tú), así que está claro porqué es tan importante conocer a este importantísimo elemento de nuestros agrosistemas.
Un buen amigo mío lo explica así: «El suelo es el sistema digestivo de las plantas. Una persona puede vivir sin sistema digestivo, enganchado a una botella de suero nutritivo. Pero esa persona nunca estará sana.
Ni feliz.
Lo mismo les pasa a las plantas cuando el suelo no funciona»
¡Toma ya!
Sin embargo, a pesar de que no podríamos vivir sin un suelo vivo y sano, en España perdemos anualmente la friolera de mil ciento cincuenta millones de toneladas de suelo fértil cada año, debido principalmente a malas prácticas agrícolas y forestales, urbanismo desaforado, incendios, etc. Un auténtico suicidio colectivo, contra el que hay muchos avisos y planes bienintencionados, pero que se olvidan rápido cuando hay dinero de por medio.
Por eso vamos a ver qué podemos hacer nosotros para revertir esta situación, pero para eso, primero tenemos que saber qué es el suelo y de dónde viene.
Hay muchas definiciones de suelo, pero a grandes rasgos, podríamos decir que el suelo es la superficie de la Tierra formada por materiales de minerales meteorizados (erosionados), Materia Orgánica, aire y agua.
El suelo es la capa más externa de la Tierra
Como ves, un montón de materiales que dan lugar a las muchísimas variedades distintas de suelos que existen en el mundo.
En esa definición, se dice que está compuesto de materiales de minerales, pero ¿qué materiales son esos? Bueno, imagina una isla volcánica que acaba de emerger de las aguas.
Hace apenas unos minutos que se ha enfriado, pero ya está recibiendo el impacto de los elementos sobre ella, la luz, la lluvia, el hielo, las olas, el viento…
Nada más aparecer, los procesos erosivos empiezan a actuar sobre la isla
Todos estos elementos hacen que esta enorme mole de roca que acababa de solidificarse (como la Tierra hace más de cuatro mil años), empiece a degradarse cada vez más.
Esa enorme roca se parte en otras rocas más pequeñas, que siguen rompiéndose (con el paso de los siglos, claro) en guijarros (cuando tienen más de veinte centímetros de diámetro), gravilla (cuando tiene más de dos milímetros) y por fin, suelo, cuando es menor de dos milímetros.
Esas partículas de entre 0,05 y dos milímetros, se llaman arenas.
Las partículas entre 0,02 y 0,05 milímetros, son los limos.
Y las partículas menores de 0,002 forman las partículas de las arcillas.
Relación de tamaños entre arenas, limos y arcillas
Dependiendo de las proporciones de unos y otros, tendrás un suelo más arenoso, arcilloso o limoso, pero en todos los suelos hay alguna fracción, aunque sea mínima, de las tres.
Además, estas partículas no son perfectamente cúbicas, sino que tienen formas irregulares, que dejan multitud de huecos entre ellas.
Es a través de estos huecos por donde van a circular el aire y el agua, y donde van a vivir los microorganismos del suelo
Es a través de estos huecos por donde van a circular el aire y el agua vitales para tus plantas, que circularán mejor y más rápido entre los huecos de terrenos arenosos, que se secan muy rápido, que entre los microscópicos huecos de los terrenos arcillosos, que son mucho más impermeables.
Y es también en estos huecos donde se va a desarrollar la vida edáfica (del suelo), que será de un tipo u otro dependiendo del tipo de suelo que tengamos.
Suelo formado por aire, agua, bacterias y Materia Orgánica, arenas, limos y arcillas
Porque dependiendo del tipo que fuera la roca madre (la roca original que se ha degradado para formar el suelo -la isla de nuestro ejemplo- ), el suelo resultante será de tipos distintos, tendrá nutrientes distintos, y -más importante aún- tendrá distintas capacidades para intercambiar esos nutrientes con tus plantas.
Por ejemplo, las rocas volcánicas como los granitos, suelen dar origen a suelos ácidos, como los que hay en la mitad Oeste de la península Ibérica.
Sin embargo, las rocas sedimentarias como las calizas, suelen dar lugar a suelos alcalinos, como los que hay en la España oriental.
Ya sabes que tus posibilidades de cultivo dependen muchísimo de la cantidad de sal, del pH, y de la circulación de agua, como vimos en las primeras entradas de este blog, así que ya ves que es importante saber qué tipo de suelo tienes bajo tus pies, si quieres conocer qué cultivos se te van a dar mejor, y con cuáles es mejor no perder el tiempo.
El castaño, por ejemplo,se desarrolla muy mal en suelos alcalinos
Si has atendido a la explicación del suelo, habrás notado que he dejado de explicar un elemento.
Hemos hablado de minerales que forman la roca, de los nutrientes, de la arena, limo y arcilla, del aire y del agua.
Pero no hemos dicho nada de la Materia Orgánica y los microorganismos, que son por lo menos igual de importantes para el funcionamiento de tu suelo que los componentes físicos y químicos que hemos visto hoy.
Porque los componentes vivos los veremos en la próxima entrada 😉
Si tienes cualquier duda o comentario, puedes contármelo en los comentarios de debajo, en mi twitter @elverdecillo1, o en mi facebook “elverdecillo.com”.
También, si te ha gustado este post, puedes compartirlo en tus redes sociales para que otros puedan disfrutarlo.