¿Cómo corregir un suelo salino?
Suelo salino
En posts anteriores hemos estado viendo algunas características de los suelos salinos, cómo reconocerlos y cómo afectan a nuestras plantas, así que ya por fin, vamos al meollo de la cuestión: Si tengo sales en mi suelo, ¿qué hago?
Hay algunas soluciones válidas y tradicionales. Por ejemplo, si vas a sembrar las plantas, es conveniente añadir unas cuantas semillas más de lo habitual para compensar las pérdidas causadas por la sal. Y si vas a cultivar en caballones, deberías hacerlo a media altura, donde más o menos siempre vayan a tener humedad, pero no demasiada.
Sin embargo, estas medidas sólo van a los síntomas, sin afectar realmente al problema de fondo.
Lo más importante en un terreno con problemas de sal, es que el agua circule correctamente horizontal y verticalmente. En futuros posts veremos cómo hacer un análisis de suelos que te permitirá saber si tu agua circula correctamente, pero por ahora vamos a ver los dos casos más típicos:
– Que sea una zona árida, con pocas lluvias y muy torrenciales, en las que el agua pasa rápidamente y sin apenas lavar la sal.
– Que sea una zona húmeda y estancada, donde el agua no circula y mantiene las sales en la superficie.
Si tienes una zona árida
En este primer caso, te conviene que el agua se mantenga lo más posible en el terreno, para disolver esas sales y enviarlas al infierno a medida que profundiza en el terreno. Esto además es positivo para recargar tu acuífero, mantener tus plantas durante la sequía y en general, tener una buena cosecha de agua (de la que hablaremos otro día)
Esto lo conseguirás de distintos modos, pero los más comunes son:
1.* En terrenos inclinados, cultivar perpendicularmente a la pendiente, y NUNCA en paralelo. De esta manera, el agua chocará una y otra vez con los surcos en su camino descendente, y éstos actuarán como minizanjas de infiltración, disminuyendo la velocidad del agua y aumentando su infiltración y almacenamiento en tu subsuelo.
El cultivo perpendicular retendrá el agua durante más tiempo en tu terreno.
2.* En terrenos muy inclinados, aterrazarlos. La construcción de terrazas se ha utilizado durante milenios a lo largo y ancho de todo el mundo para evitar la erosión y aumentar la infiltración de agua, con lo que aumenta la productividad de los terrenos y el lavado de sales minerales.
Terrazas de cultivo tradicionales con muro de piedra seca
3.* Mantener una cubierta vegetal. Las cubiertas vegetales disminuyen la velocidad de escorrentía del agua, y evitan la deshidratación por el viento. Si pasas periodos secos en los que temes que la cubierta vegetal compita con tus plantas por el agua, puedes plantar tú esa cubierta. Por ejemplo, una cebada de ciclo corto se habrá agostado antes de comenzar la temporada seca, dándote las ventajas de una cubierta vegetal, pero sin competir con tus cultivos por el agua.
Cultivo con cubierta vegetal
4.* Acolchados o “mulch”. Los acolchados cumplen multitud de funciones vitales para el suelo en la agricultura ecológica, por lo que dedicaremos futuros posts a hablar de ellos. Una de esas funciones, y no la menos importante, es reducir la cantidad de agua que se evapora del suelo.
El viento que pasa a ras de suelo actúa como un secador, llevándose la humedad de la superficie del suelo. Al mismo tiempo, los minúsculos canales (“capilares”) del suelo, actúan como la mecha de una vela, llevando el agua constantemente a la superficie, donde se evapora por acción de ese aire. Y con esa agua, ascienden también las sales minerales del subsuelo.
Si entre el suelo y el aire hay una capa de acolchado, su mayor diámetro de capilares impide que el agua siga ascendiendo. Es decir, se seca la superficie del acolchado, pero no el suelo que hay debajo.
Esto permite que la humedad se mantenga durante muchísimo más tiempo, haciendo a tus cultivos más resistentes a la sequía.
Además, al cortar el flujo de agua hacia la superficie, corta también el flujo de sales, dejándolas en el subsuelo profundo, donde no harán daño a tus cultivos.
Los acolchados pueden ser de muchísimos materiales: lana, cartón, plástico, paja, arena, guijarros, etc.
De hecho, una labor típica en los invernaderos del sureste español es el enarenado: se añade estiércol a la tierra, a razón de unos 40kg por hectárea. Entonces, se la trabaja para descompactarla y mezclarla con el abono, y entonces se añade otra capa de un centímetro de estiércol.
Debe ser estiércol mezclado con paja y fibras vegetales, para esponjar la tierra al mismo tiempo.
Entonces, se recubre todo con una capa de arena de diez a quince centímetros, que será el acolchado propiamente dicho.
Bajo él, las raíces de las plantas tendrán calor, nutrientes y humedad para desarrollarse adecuadamente, y sin el peligro de que la sal ascienda rápidamente.
5.*Añadir materia orgánica (MO) al suelo.
La materia orgánica al descomponerse forma ácidos húmicos, que atrapan y encapsulan a las sales en sus larguísimas cadenas orgánicas, volviéndolas insolubles e impidiendo que dañen a tus plantas.
Por eso, hay quien utiliza acolchados exclusivamente orgánicos, como la paja, el cartón, el estiércol (mezclado con paja) o el papel de periódico, que mientras ofrece las ventajas de un acolchado, también se descompone, fertilizando ecológicamente la tierra, favoreciendo un correcto drenaje (sea como sea el suelo) y reduciendo los problemas de sales.
Huerto con acolchado de paja
6.*Evita quemar los rastrojos. Al quemar un terreno, lo cauterizas, eliminando los microorganismos que son esenciales para mantener la fertilidad del mismo a lo largo de los años. Además, eliminas la materia orgánica que los va a alimentar y que atrapará la sal con sus ácidos húmicos, dejando solamente las sales minerales que formaban parte de esos rastrojos. Justo la parte que menos te interesa dejar en un suelo salino.
La quema de rastrojos es una actividad muy dañina para los suelos
7.* Aumentar la cantidad de agua de riego
Siempre que ésta no contenga altos niveles de sales, el agua lo que va a hacer es disolverlas y llevárselas lejos (en los terrenos bien drenados), así que en los terrenos con mucha sal, hay que añadir más agua de lo que sería necesario para las especies cultivadas en ese clima en particular. De esta manera, el agua, al atravesar el suelo y la zona radicular de las plantas, lava esas sales llevándolas al drenaje.
Ese exceso de agua se llama “fracción de lavado” y su frecuencia y cantidad dependerá de varios factores, tales como el clima, la calidad del agua, la cantidad de sales del suelo, la sensibilidad del cultivo, etc.
Se considera, además, que el riego por goteo es el que mejor permite manejar el flujo, tiempo y cantidad de agua que va a llegar al suelo, mientras que el riego a manta es el que más sales puede lavar de un terreno.
Si tienes una zona húmeda
En caso de que tu terreno sea una zona húmeda, la presencia de sales puede deberse a:
– Que sea un terreno compactado, con una suela de labor importante que impide que el agua drene correctamente.
– Que sea una zona naturalmente húmeda, como el fondo de una cuenca, un pantano, marisma, etc.
En ambos casos, lo que está ocurriendo es que el agua no puede escapar, y lleva disueltas en su interior las sales que perjudican a las cosechas. Al no poder drenar hacia una salida, mantiene siempre las sales al alcance de las raíces y provoca daños en las plantas.
1 Zona húmeda con suelo de labor
– En el caso del terreno con suela de labor (que es una compactación profunda del suelo que impide la circulación de agua, gases y nutrientes), la solución es más o menos sencilla.
Solución 1. Hay que hacer un laboreo en profundidad con un aparato llamado “subsolador”, que es como una reja enorme que llega a capas profundas del suelo. Esto es muy costoso en tiempo, dinero, energía consumida y CO2 emitido, pero a veces es imprescindible hacerlo así.
Subsolador
Solución 2 Otra opción es sembrar un cultivo de plantas anuales de raíz potente, como las brasicas (mostaza, colza etc), que con sus fortísimas raíces pivotantes, pueden taladrar esa suela de labor. Una vez cortadas las plantas y descompuestas las raíces dentro del suelo, habrán creado miles de canales por donde podrá circular nuevamente el agua.
Algunos cultivos pueden ayudarte a romper la suela de labor
2 Zona húmeda por naturaleza
– En el segundo caso, el del terreno inundado por causas naturales, la única solución es crear grandes infraestructuras de drenaje, con drenes, zanjas y canales para dejar que el agua fluya hacia otra parte. Esto requiere enormes gastos económicos y energéticos, acuerdos con sociedades agrícolas y gobiernos regionales, y enormes emisiones de gases contaminantes.
Además, esto significará también la muerte perpetua de una zona húmeda y de toda la vida que en ella habita, que es muchísimo más diversa y frágil que la de sus alrededores y que cada día se ve más amenazada por actuaciones de este tipo.
Por todo eso, estoy absolutamente en contra de este tipo de actuaciones, pero si aún así quieres cultivar algo en ese terreno, aún tienes una oportunidad bien sencilla:
* Elegir variedades adecuadas
Esta la pongo al final del todo, porque vale para cualquier terreno, sea cual sea su ubicación y problemática.
Obviamente, en un pantano no te vas a poner a cultivar almendros de secano. Tendría mucha más lógica que eligieras cultivar arroz o chopos madereros, por ejemplo.
Pero además, hay suficientes variedades en el mundo para cubrir casi cualquier situación. Sólo hay que saber buscarlas.
Sea cual sea la razón de las sales en tu suelo, lo que debes hacer es buscar variedades resistentes a las mismas. Esto te permitirá obtener unas cosechas similares a las de un terreno sin esa peculiaridad.
Por ejemplo, el mandarino de la variedad “Cleopatra” es mucho más resistente a la sal que el mandarino común. De igual modo, los tomates de las variedades RAF o “Amalia” parecen más resistentes a las sales que otros como el corazón de buey.
Hay muchísimas variedades vegetales donde elegir. Seguro que alguna es más resistente a la salinidad.
Si vives en España, pregunta por la sede local de la Red de Semillas, resembrando e intercambiando, cuyo objetivo es precisamente preservar las variedades de cultivos locales y tradicionales. Seguro que podrán echarte un cable a la hora de elegir variedad, y se lo podrás echar tú a ellos al ayudarles a resembrar variedades antiguas.
Desde aquí te animo a que busques qué variedades de plantas se cultivaban desde antaño en tu zona, y nos cuentes qué tal se comportan en suelos salinos frente a las variedades comerciales.
O si conoces otras maneras ecológicas de manejar un suelo salino o tienes algún tema concreto que te gustaría que trate en el blog, me gustaría mucho que me lo cuentes en la sección de comentarios o en mi facebook «elverdecillo.com».
También, si te ha gustado esta serie de posts, puedes compartirlos en tus redes sociales para que otros puedan disfrutarlos. A partir de la semana que viene, empezaremos a hablar sobre la Regulación Ecológica de Plagas, que es la manera más segura de mantener nuestro agrosistema sano y fértil.
Y lo haremos con uno de los conceptos básicos para la agroecología: el ecosistema del miedo.
¡Os espero!
Muy bueno el post y el enfoque.
¡Gracias, Mavi!
Buenísimo su artículo.
Soy Ing. Agrónomo, y creo que el enfoque es completo, y explicado en lenguaje simple y preciso. La clasificación de los problemas y tratamientos, es buenisima.
Aprendí algunas cosas, como que la colza («raps» en Chile) es capaz de romper la suela de labor. (Por eso, después de la excesiva compactación dada por tránsito de máquinas o animales la sabia naturaleza corrige por sí sola estos problemas).
Los suelos casi se componen solos, después que el hombre los abandona… y el hombre es el responsable de los casos más graves de hacer salinos los suelos, según nos enseña la historia.
Los suelos salinos naturales, tienen su flora nativa adaptada, y es el hombre quien quiere cambiar dicha situación para rentabilizar.
Algún humilde aporte de curiosidades: En Chile, los técnicos, a la «Suela de Labor», le decimos «Pie de Arado», a la agregación con materia orgánica le decimos quelatización, que es, en mi opinión, la mejor forma de ir venciendo de a poco la salinidad y la toxicidad de algunos suelos. Se recomienda para el uso en terrenos con algunos relaves, como el de cobre, suelos que se han ido contaminando con la industria de la minería, tan presente en latinoamérica.
No leí si incluyó la utilización de sales benignas para desplazar las malignas, algo que nunca me ha tocado hacer, porque no me han tocado esos suelos.
En fin, lo felicito por su visión tan culta y ecológica sobre este problemón ya que no existe opción en los tiempos que corren, y solo los ciegos y los fanáticos no lo pueden ver.
Muchas gracias por tus palabras, Cristián. Me alegra que te haya gustado. Espero que trabajos como éste ayuden a la gente a mantener sus suelos, que son el bien más preciado que tenemos.
Un abrazo a Chile.
Hola Luis…gracias por compartir conocimientos y experiencias.
Yo tengo un terreno que cumple estas caracteristicas y me gutaría sacarle el máximo partido…esta ubicado en un monte del que se extrae sal gema,en el interior de la provincia de Alicante.
En él funcionan mas o menos bien los olivos y almendros,algunas aromáticas como romero,hierba de pastor,tomillo, diente de león,higueras y pinos. Me gustaría conseguir un terreno menos prieto para poder plantar algún vegetal,pero no sé muy bien si es posible,he conseguido unas lombrices para ver si se puede enriquecer algo más el suelo e intentaré plantar leguminosas,a ver que tal sale. Tú que opinas?. Saludos.
Me encanta que me enseñéis vuestros proyectos de agricultura ecológica, y mejor si vienen con fotos 😉
En cuanto al terreno, si funcionan los olivos, almendros, higueras y pinos (además de las aromáticas), ya tienes unas cuantas especies con las que empezar a jugar. Puedes usarlas como especies dominantes en tu Bosque de Alimentos Mediterráneo, en el que puedes intercalar todo el resto de especies de las que hablo en esa sección, y si ves que va bien, aumentar su número.
En cuanto al suelo, habría que ver cómo está ahora y saber qué quieres tener en el futuro, para saber qué es lo que hay que hacer, pero creo que tienes bastante información en mi curso de «Los ocho pasos para convertir un erial en un vergel» para saber por dónde debes empezar (http://wp.me/P75rfC-9m)
Ya nos contarás.
Abrazos.
Gracias.
Las sales en exceso estan limitado el cultivo del platanos propagado pir Rebrote
tengo un terreno arenoso y salado que tipo de plantas debo senbrar en ese terreno por la superficie del terreno se le ve brillar la sal y unas plantas de platanos que tenia sembrado se secaron cual es el motivo que alla sucedido este problema, yo no se nada de tierras apena tengo pocos dias que compre este terreno , me comendaron otras personas que antes de sembrar cualquier planta le hechara cal agricola al hueco de donde voy a plantar la planta, yo sembre unos polos de yuca dulce en el terreno sin humtar nada de cal lo sembre alo natural sera posible que esas plantas se reproduscan sin motivo alguno o tengo que desechar esa siembra necesito una saludable respuesta de usted gracias desde venezuela le hago esta pregunta y otra cosita mas mi terreno esta cerca de una refineria de hidrocarburo las causas de las sales seran por esta industria que precaucion debo tomar con respecto a este terreno por favor deme una orientacion
Hola, Juan.
Lo que dices es complejo. Si tu suelo tiene sal, la solución es regarlo abundantemente para lavar la sal, pero si es del propio suelo, es difícil de solucionar.
En cuanto a la cal, se suele usar en terrenos muy ácidos, pero por lo que cuentas, dudo mucho que el tuyo lo sea.
Si yo fuera tú, solicitaría cuanto antes un análisis de tierras en tu terreno. Esto cuesta algo de dinero, pero te dirán qué hacer con la sal, si realmente necesitas aportar cal, si tienes problemas de contaminación por los hidrocarburos, y en general, qué hacer con tu suelo dependiendo de lo que quieras plantar.
Un saludo.
Hola Luis.
Nosotros vivimos en la Patagónia Argentina. Puntualmente en Trelew, una ciudad situada en la provincia del Chubut en la República Argentina. ésta es una zona que, en su formación, estaba bajo el mar por lo que los suelos son ALTAMENTE salinos y por sus peculiares vientos y pocas lluvias hacen de la zona un cóctel muy particular.
Mas allá de ésta pequeña reseña, quería hacerte llegar el «saber popular de la zona» que dice que es recomendable plantar Acelga la cual (según se argumenta por aquí) absorbe la salinidad del suelo.
Muy interesante, Miguel Ángel. Nunca había oído que la acelga tuviera esa particularidad, aunque tampoco es imposible. ¿Estás seguro de que esas acelgas son la Beta vulgaris que conocemos aquí? Podría ser otra especie.
Ya nos dirás.
Abrazos
Hola Luis gracias por todo que haces para ayudarnos el problema que tengo en m invernadero es la sal ha echo todo sin sulucion tengo tomates sembrar tengo dos analítica de terreno el segundo mucho menos que el segundo te lo mando aver si puedes echarme una mano gracias conductividad extracto pasta saturada esta en 10.5 gracias
Para la sal, la solución es regar con agua lo más pura posible para diluir esas sales.
¡Suerte!
hola, soy estudiante y monitor de ingeniería agrícola de la universidad del valle en Colombia, El verdecillo es mi fuente mas confiable de información en temas como suelos, biología vegetal, etc, ahora recomiendo esta pagina a otros estudiantes que vienen en semestres menos avanzados, me gustaría saber si dictas videoconferencias o grabar algún vídeo que pueda llevar a una clase sobre suelos.